17.3.09

Son Fallas en Valencia


Esto de tener que venir a trabajar en fiestas es el colmo,
pero lo que peor llevo,
son todas esas calles cortadas,
la marabunta de gente por todas partes,
el olor a aceite rancio de las churrerías ambulantes,
los críos tirando petardos a todas horas,
las verbenas hasta la madrugada que no dejan dormir a los currantes,
el castillo de fuegos artificiales a las dos de la mañana que ni puedes verlo ni te deja dormir,
la peste a puro de los que vienen de ver los toros con los que me cruzo por la tarde al salir de trabajar,
las despertás matutinas a base de petardos y música de charanga,
los pasacalles de falleros para recoger banderines y las romerías de falleras a llevar flores a la virgen, que no dejan cruzar las calles ni andando,
los llamados monumentos que han perdido la crítica con la que nacieron y más parecen burdas manifestaciones de pelotilleros y chupapantuflas,
los falleros que se creen los amos de las calles y plazas, como si no tuvieran bastante con sus casales y sus carpas,
la música militar o de charanga que incordia a cualquier hora del día,
los trajecitos horteras de falleras y falleros,
la patética devoción por colocarle flores a un gigantesco altar de madera,
la sonrisa desgastada de la alcaldesa y sus trajes rojos,
no poder salir de casa desde media mañana hasta el amanecer,
los banderines patrióticos que algunos cuelgan de sus casas,
los carteristas y descuideros que aprovechan la ocasión,
la horrenda iluminación de las calles,
el ruido,
el gentío,
el olor,
los turistas,
los toros,
los atascos,
los borrachos,
la basura,
la suciedad,
los tópicos,
.... pero lo que más odio es haberme hecho mayor y no disfrutar como antaño de la fiesta nocturna,
y sobre todo,
odio no poder irme fuera, lejos de esta locura, durante 15 días.
Por fortuna, me quedo con la mascletá,
y el olor de la pólvora quemada,
y descubrir,
a veces,
alguna falla de barrio que mantiene la esencia del humor y la crítica,
y me quedo con la sonrisa de mi hijo que parece disfrutar, todavía, de su inocencia.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

En realidad, lo que estás describiendo es la auténtica religión de nuestro tiempo. No creas que las ofrendas de flores son a la Virgen. Me parece ya "pobrecito" el Dios de antes; el que estaba en todas partes y no veías nunca. El Dios de ahora sí que és omnipresente.

Pero descubrirlo con claridad es cosa de un debate largo.

Suerte en tu pergrinación fallera obligatoria,

Joan de Barcelona

vicemi dijo...

coño, actualiza! que ya estamos en las de 2011!!

Juanjo dijo...

Dos años y aún insistes en visitar este sitio, te mereces un monumento, Vicente.
...no, no creo que vuelva a la vida.
Nos vemos.