19.5.06

Mi jefe es un cabrón





Mi jefe es un cabrón. Seguramente él piensa que es un enrollado y un moderno, con sus técnicas importadas de Norteamérica, sus sonrisas afables y su hipotético horario flexible, pero es un cabrón, como todos los jefes. Y es que, por definición, todo jefe es un cabrón.

En mi primer trabajo todavía no fui consciente de este axioma. Aunque estaba mal pagado y tenía unos malos horarios, yo era un estudiante que vivía con sus padres, y tenía otras cosas en que pensar y a que dedicarme. De este modo, mi primer jefe no alcanzó la cúspide del cabronismo, aunque seguro que más de una vez se me pasó por la cabeza este apelativo para aquel individuo.

En mi primer trabajo de verdad, apareció el auténtico jefe. Con las nueve horas diarias, el mísero sueldo, las presiones sobre el trabajo, las obligaciones que imponía y el maltrato psicológico, se ganó el apelativo puro y duro de Cabrón.

Dejé el trabajo dos años después, con grandes esperanzas en el nuevo jefe, pero pronto se convirtió en el Gran Cabrón. Aquí no tenía problemas de sueldo (siempre menos de lo que merecía), ni de horarios, pero el tío se ganó su denominación a fuerza de inútil, burro y de estafador de las nóminas de sus treinta empleados. Pero esto es otra historia.

Tras la quiebra de la compañía, pasé un solo mes con el Pequeño Cabrón, en contraposición con el anterior. Pobre hombre, prefiero no juzgarlo, bastante tenía con lo suyo.

Estuve después seis meses en una gran compañía, donde el jefe era el Cabrón Invisible. Había sub-jefecillos y jefes de departamento, pero eran mindundis como cualquier otro empleado. Al auténtico Amo no le veíamos el pelo.

Tras finalizar contrato, y mamar del paro una temporada, pasé otra época de administrativo en una fábrica, donde tenía un jefe gordo como de caricatura, con un puro omnipresente en la boca, un aliento a coñac que tiraba de espaldas y una enorme mala hostia disfrazada de prepotencia. Era el Gordo Cabrón, como no. Supongo que a estas alturas, la cirrosis o los problemas pulmonares (o un empleado con mala leche) habrán acabado con él.

Pasé, en cuanto pude irme, a otro trabajo. Esta vez de contable y administrativo para una empresa bien gestionada. ¡Por fin! Aquí los amos pululaban por los despachos, pero no se metían con los currantes. Para eso estaba el Viejo Cabrón, un mando intermedio que llevaba media vida chupando culos de los superiores y aplastando esperanzas de los inferiores. Aún así, aguanté tres años, que no es poco.

Y me surgió una nueva oportunidad. Ahora estoy en otra empresa, desde hace un año. Tengo mi propio despacho y mi ordenador con acceso a internet. Soy responsable de la contabilidad, de los impuestos, de la tesorería, en fin, de todo lo que no sea mandar o dirigir. Para eso ya está el Supremo Cabrón, amo y señor, ordeno y mando. Digno sucesor de la gran saga de Cabrones que desde la invención del trabajo remunerado han sido todos los jefes.



6 comentarios:

vicemi dijo...

Me he reido con tu saga cabronil. Solo te ha faltado un especimen: "el cabroncete" de los cuales yo tengo mucha experiencia. Es un especimen que no te paga un sueldo , no le haces ningún servicio, no te exige nada(más bien lo contrario), no pretenden ganar dinero con tu trabajo. Solo se dedican a joderte por joder con una absoluta maldad. En otros ámbitos se les suele llamar por su nombre más habitual: alumnos adolescentes.

Anónimo dijo...

Lo q ustedes digan sobre cabrones pero sin ellos no comen putos!!!

piensa en verde dijo...

el anónimo este debe de ser uno de esos cabronazos de mierda de los k hablas, un saludo

Carolus dijo...

Muy buen blog, le felicito. Tal vez le interese EL ARTE DE LA VENTAJA, libro virtual para descargar en

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Anónimo dijo...

Siempre e sido vendedor desde hace 32 años.y he tenido hijos de putas como el que narras.SIempre son iguales pero he sabido putearlos yo también.
Jamás me han pillados en retrovisitas.y se las he clavado dobladas.solo me he ajustado a lo que el contrato dice...trabajo en casa...que lo haga su puta madre.vender de una forma contreta...al revés...siempre alcanzas el objetivo.el mas tonto que tuve era del opus...casi rozaba la subnormalidad y este ultimo Calvo y cabron.guerra a los comeculos inútiles

Anónimo dijo...

Soy Jefe Administrativo. Pero como si no lo fuera. Ni tengo ni quiero tener atribución alguna. ¿Por qué?
Porque el cabrón de mi jefe me desautoriza cualquier cosa. Porque además lo hace con gritos desquiciados de loco prepotente. Porque encima lo que yo hago está bién y lo que él hace nos "permite" perder dinero en la/su empresa. Porque malmete para enfrentar a los trabajadores entre sí. Porque tiene a un moro lameculos que, supongo es maricón, porque cuando lo vé, le cambia el rostro a "enamorado". Porque el puto moro es su chivato. Porque el puto moro gana mas que ninguno. Porque gano una puta mierda. Porque el jefe es un cerdo, un putero, y un borracho,además de tener una soberbia desorbitada y se rie de los demás. Porque disfruta puteando.
¿Me vas a explicar a mi lo que es un jefe cabron? Cuando lo veo me dan arcadas. Le daría una paliza y le mearía encima para que le escociese. Y después le enterraría de mierda hasta el cuello, usando su cabeza como poste-meadero de perros.